jueves, 27 de noviembre de 2008

Alegría infinita


El Toro Rojo no es un mito, es real. Hace unos días —en conocida galería parisina— fue vendido en miles de dólares. Una porfiada anciana obtuvo la milenaria estatuilla, tras vencer a sus oponentes en el clásico juego del estira y afloja.
Aseguran que quien posee la extraordinaria pieza será dueño de la juventud eterna.
Verdad o patraña... quién lo sabe. Tal vez si preguntan a la hermosa mujer que salió de la galería con el Toro Rojo entre sus manos podrá develarse el misterio.
Sólo una cosa más: no la interrumpan, dejen que termine de reir. JLV

2 comentarios:

Dragon de Azucar dijo...

Misterio resuelto entonces. Creoq ue me mudaré a Paris y buscaré a esa dama...

Saludos

JLVasconcelos dijo...

Hola D:
Debes apresurar el paso. Cada vez la asedian más.
Saludos.