viernes, 15 de mayo de 2009

Tres tristes cerdos


NEVERLAND.- Por cometer allanamiento de morada y daños en propiedad privada, un lobo fue denunciado por tres cerdos iracundos, quienes fueron atacados en sus respectivos inmuebles por la fiera sedienta de sangre y venganza, pues tras el reciente brote de influenza porcina, decidió acabar con los puercos para seguir con el ejemplo de sus similares egipcios.
Uno de los porcinos, cuyo inmueble estaba fabricado con paja y material flamable, fue testigo de cómo la bestia —a soplidos ininterrumpidos— derribaba su morada.
El segundo afectado narró que el animal también empleó un método similar para echar abajo su construcción de madera —basado en la primitiva demolicón eólica— misma que sucumbió en cuestión de minutos, ante el azoro de testigos que circulaban por las inmediaciones.
Ante tal situación, los muy puercos decidieron salir precipitadamente para refugiarse en la casa de su otro hermano —un prominente ingeniero civil y rico empresario del ramo de la construcción—, y ya dentro del sólido hogar (fabricado con cemento hidráulico de alta calidad) soportaron los embates del desquiciado depredador.
En tanto, agentes de la Policía de la localidad se apersonaron en el hogar del chancho industrial y aprehendieron a la bestia que manifestó vivir en el bosque próximo a esta capital y dedicarse a la recolección de ropa vieja.
Mientras era conducido a la comisaría, vociferaba que era influyente y que tarde o temprano acabaría con esos marranos, autores intelectuales y materiales de la pandemia que azotaba al país.
Finalmente, el lobo enloquecido fue turnado a la presencia del Juez, quien resolverá en breve su situación jurídica. JLV

4 comentarios:

Alejandro Ramírez dijo...

Excelente historia, José Luis. La misma historia clásica narrada con un estilo diferente. Muy buena.

Un saludo.

JLVasconcelos dijo...

Hola Alejandro:
Muchas gracias por tu comentario.
Muy amable.
Saludos.

Dragon de Azucar dijo...

Malditos Cerdos poderosos...

JLVasconcelos dijo...

Hola D.
Son unos cochinos, puercos, ciertamente.
Saloink.