lunes, 20 de abril de 2009

Consolación



Para Dragón de Azúcar

Avanzamos con temor. Nuestras manos palparon la rugosa piel y, con un nudo en la garganta, dejamos que las lágrimas hablaran. Una honda emoción nos invadió. Creo que el muro entendió nuestro sentir, porque desde entonces dejó de lamentarse. JLV

3 comentarios:

Anónimo dijo...

hummm, no sé, me recuerda a algo que ya leí.... ¿a vos no?

Saludos

JLVasconcelos dijo...

Hola D:
Por supuesto que sí. La lectura de tu texto me moció a escribir esto, por eso te lo dedico.

Saludos.

Anónimo dijo...

¡Gracias!

No había visto la dedicatoria...

Saludos