sábado, 13 de junio de 2009

Kung Fu




A la memoria de Kwai Chang Caine

Casi todos entramos de lleno a nuestra muerte
como si alguien nos empujara de improviso
hacia un abismo de ardientes luces negras

Innecesariamente la vida nos toma de la mano
y nos muestra que los mitos son lo que son
porque la eternidad está hecha de esa sustancia
y los recuerdos no se crean ni se destruyen
porque sólo se trastocan

Y así, de pronto, desde Bangkok
nos llega la noticia
y tu partida nos toma por sorpresa
muchos creímos que ya eras inmortal
como esos dragones de fuego que gimen
desde tus antebrazos pero no,
eras de carne y hueso, un cráneo deshilado

Como hayas muerto es cosa tuya
David Carradine; apenas y te recuerdas
cosechando hortalizas porque aún rehúyes
la fama de tu padre y quieres encontrarte en las formas
del tigre, la serpiente, el mono o la grulla
siempre una mantis a la espera de algo

Con esa vertiginosa lentitud
de los 70, concentrado
en tu paquidérmico aikido fuiste
fiel a ti mismo y al zen hollywoodesco
convocaste hacia ti edades perdidas
y tu legado de héroe truena como Corn Flakes.

Nada sabías de kung fu
y a nadie le importaba
menos que le hubieras quitado su papel a Bruce Lee
aunque el Destino pusiera después las cosas en su sitio.

Tu flauta, supongo de bambú,
finamente adornada de murmullos
así aparecías de pronto, tocándola
bajo un árbol o a la orilla de un riachuelo,
siempre perseguido por una jauría de flashbacks .

Cultivaste a tu modo
la semilla oriental del arquetipo
arrojaste al abismo las estatuas de Mao
mientras nuestros corazones ardían como bonzos.

Jackie Chan, Steven Segal y Jet Li
otros guerreros de la hora efímera
ofician para ti como el árbol al río
o el tsunami a la isla
ni qué decir de Tarantino
o de Uma Thurman vestal que bailó
para ti como nube a la lluvia.

Así las cosas, mi Pequeño Saltamontes,
no hizo falta mar nada
ni efectos especiales ni ejércitos
de mortíferos ninjas
(aún no eran material de expropiación)

Y tu maestro, artesano del zen,
te veía desde esa ceguera sospechosa
y sonreía como sólo pueden hacerlo
las rocas más antiguas
aquellas que están más allá del mal
y de las producciones de bajo costo

Eran tú y sólo tú
torpe labriego sembrador de justicia
en ciudades a blanco y negro
con magros ingresos per cápita
con bares que impedían la entrada a indios,
chinos y mexicanos donde el racismo nació como pandemia
donde los extranjeros siempre
han valido menos que un perro

Y bueno, no se puede pedir mucho
pero hacías lo suficiente como para fingir demencia
y llegabas forastero como un sueño vespertino
con el aplomo de un suspiro autista
y un gesto de débil mental que derretía voluntades.

Experto en el ir y venir, en el flujo
y reflujo de las leyes de la mano vacía,
entre dollies y juegos de luces
bastaron 63 capítulos para llevar al mundo
tu palabra, predicar en el set
con bloqueos fustigar a los
mercaderes de cancerosos westerns
y al tercer día resucitar en algo
que se elevó a los sueños y se alejó de ti

Quién te viera Kwai Chang Caine
apenas ayer estabas con tu cabeza a rape
sobre unas dunas de tristeza polar
como pez olvidado en el desierto
y crisálida ahora estás ahí
a mitad de ese cuarto de hotel tailandés
repasando tu vida como péndulo

Descansa en paz, toma tu bolso,
la manta, ese bordón y tu sombrero
subamos con cuidado
por la escalera de la infancia
tú sigue, enseguida te alcanzo,
hay algo ahí,
creo que es un escalón,
un pedazo de isla,
un brazo de pirata
un ojo de silencio
una estrella sin diente
un oso bipolar
una pistola de aire,
un bostezo de azúcar
escamas que cambiaron de piel,
cosas...
avanza Kwai Chang Caine,
tú sigue
enseguida te alcanzo... JLV

3 comentarios:

Angela dijo...

Lindo! comoveu-me!

jota pe dijo...

-- pequenio saltamontes! enseniame a morir viviendo. Como siempre un gusto pasearse por sus letras don Vasconcelos

JLVasconcelos dijo...

Maestra Angela:
Gracias por visitar este hulide blo y llenarlo de luz con tus palabras.
Mucha gracias.
---
Don JP
Como dijo Jackie Chang: Cuando la rama cruje las raíces alzan el vuelo.
Salutes.