
—Anda, come; nutre ese organismo, le dijo una amiga.
—Recuerda que ya no eres una sola persona, debes pensar por dos, terció la tía.
—Por favor, hija, mira cómo te estás poniendo, refunfuñó su madre.—Recuerda que ya no eres una sola persona, debes pensar por dos, terció la tía.
—No, gracias, respondió María, mientras se frotaba el vientre. Me siento satisfecha, estuvo delicioso. Además, estoy llena de gracia. JLV
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