martes, 7 de agosto de 2007

La tristeza de Eyleene


Las manos sudan rabia. Los recuerdos trazan círculos alrededor del olvido. Una mujer flota en su casa, como nuez dentro de su cáscara.

Ella sufre. Recuerda momentos intensos que vivió con el amante que ha partido. Las tardes rojas, las sombras compartidas, los murmullos quebrados. Por momentos llora y a veces vocifera.

Tiene el corazón destrozado y la frente pegada a la ventana. Sabe que es fuerte y que todo pasará. Mientras observa las gotas que recorren la piel de su cerveza, el ausente hunde su rostro en el recuerdo.

Sabe que no está sola. Alguien, al otro lado del océano, acaricia al fénix que renace entre sus lágrimas. JLV

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